4a sesion

Taller de espalda 21/03/24

En esta ocasión en el taller de espalda fuimos 3 personas, y como ya es costumbre comenzamos con nuestro círculo de la palabra inicial mencionando como nos encontrábamos y que esperábamos del taller. Al finalizar con lo anterior realizamos la lectura del cuidado del alma en la que se habló acerca del placer que cada uno de nuestro componentes orgánicos podría experienciar al realizar sus funciones. Cabe diferenciar que en el libro se refiere al placer que cada “quien” puede experimentar al realizar sus procesos para el bien de la totalidad y no solamente de un placer individualista hedónico sin sentido. De esta lectura se desprenden muchas reflexiones interesantes ¿Las partes del cuerpo aún sienten placer al realizar sus funciones?, ¿La totalidad de mi cuerpo siente placer al hacer lo que hace?, ¿Si mi cuerpo siente placer, yo siento placer?, ¿Lo que hago yo me es placentero? Entre muchas otras cosas.
Este día Carlos fue el encargado del ejercicio de respiración para situar los participantes en el tiempo y espacio que vivían en ese momento. El ejercicio se realizó acostados boca arriba, primero percibiendo como entraba y salía el aire de nuestras narices, posteriormente se modificó la forma de respirar hacia una manera más lenta y profunda poniendo atención en la interacción del aire con el abdomen, tórax y clavículas. Una vez teniendo conciencia de este proceso atendimos al cambio de temperatura que experimentaba el aire al entrar y salir de nuestro cuerpo, lo cual permitió percatarse del intercambio de materia y energía con lo que nos rodea. Posteriormente “revisamos” cada una de las partes de nuestro cuerpo para observar tenciones, dolores u otras cosas que el ritmo de vida agitado que experimentamos no nos permite hacer cotidianamente. Poco a poco se retomó el ritmo de respiración más cómodo para cada uno de los participantes en el taller y continuamos con nuestra siguiente fase.
La siguiente parte fue realizada por Jaime Palestina y consistió en los ejercicios para fortalecer nuestros músculos de la espalda. El primero fue para percibir la contracción y relajación de los músculos transversus abdominis, que fue descrito a detalle en la relatoría de la 2ª sesión. El siguiente ejercicio fue la percepción de la contracción profunda y superficial del mismo grupo muscular pero ahora acostados boca arriba bajando y subiendo una pierna. En este ejercicio sin dejar de poner atención en la respiración con los dedos sobre los huesos del pubis se inicia un levantamiento gradual de la pierna derecha, o izquierda, contrayendo al mismo tiempo los músculos del abdomen. Esto se realiza de tres a 8 veces para cada una de las piernas, según la resistencia del participante.






  
            Para el segundo ejercicio un se acuesta sobre su costado y con solo una mano en el hueso del pubis se toma conciencia de la contracción y relajación de los músculos abdominales. Una vez realizado esto se comienza a elevar la pierna que queda libre en un movimiento lento y pausado sin dejar de percibir la contracción del abdomen. De igual manera el ejercicio se realiza de 3 a 8 veces para cada pierna.






  
            En el último ejercicio de este día lo que se realizó fue nuevamente acostados boca arriba y con los dedos de las manos en los huesos de la pubis para sentir la contracción de los músculos abdominales se elevan al mismo tiempo las dos piernas. Es deseable el control de la respiración y la constante auto-evaluación de todo nuestro ser para evitar lesiones por ejecutar inadecuamente todos los ejercicios.




  
            Se finalizó con un círculo de la palabra final









































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