Taller de
espalda 07/03/24
El
taller de espalda coordinado por el Dr. Enrique Vargas sigue con su curso como
parte de las actividades de la línea de investigación-acción de Biomedicina
Sistémica y Sustentabilidad del Centro EcoDiálogo. La sesión se inició con un
círculo de la palabra en el cual cada participante describió como se sentía y
que es lo que esperaba del taller. Brevemente se habló acerca de la importancia
de nuestra postura corporal, en particular la de la espalda, de como un mal
acomodo al estar parado, sentado, acostado, etc, puede causar microlesiones que
al acumularse resultan en problemas irreparables. Por este, y otros motivos
debemos entre otras cosas, desarrollar la percepción de nuestro cuerpo en su
totalidad, es decir nuestra propiocepción corporal, lo que nos ayudará a
percibir posiciones, movimientos y hasta actitudes inadecuadas. La
propiocepción de nuestra postura corporal puede dirigir hacia el
redescubrimiento de la vida de los músculos.
Algunos aspectos de la vida moderna,
sino es que la mayoría, dirigen la atención del ser humano hacia un sinfín de
lugares y se pierde de vista lo que más cercano tenemos, nuestros músculos,
nuestro cuerpo. La falta de atención del cuerpo genera la pérdida de nuestra
propiocepción y por ende de lo que hacemos
y/o dejamos de hacer, lo anterior lo podemos observar reflejado en los
altos índices de flacidez, obesidad, dolores musculares crónicos, entre
diversas cosas más. Un inicio para recuperar la atención hacia nuestro ser
cuerpo, es mediante el cuidado de nuestra espalda, esto tomando conciencia
sesión a sesión de la fuerza de nuestros músculos que le dan estabilidad
segmental a todo nuestro ser. Mediante la toma de conciencia muscular podemos
desarrollar, o retomar, nuestra inteligencia para movernos en el vivir cotidiano
sin microdañarnos de una forma acumulativa.
Durante la sesión del taller de
espalda surgió una duda ¿En el caso de una cirugía se puede recuperar el re-empaquetamiento
muscular? Con un ejercicio adecuado las líneas de fuerza musculares comienzan a
regenerarse, la cuestión es que este proceso toma sus cualidades de la
dedicación y calidad con el que se realiza, es decir el grado de regeneración,
o no, de tal o cual musculo dependerá de cada persona.
Se continuó con la realización de dos
ejercicios:
1.
Presencia
plena. Sentado o parado, se pone total atención en la respiración, como entra y
sale el aire por la nariz; la temperatura de dicho aire al entrar y salir de
nuestros orificios nasales; si existen modificaciones en ese intercambio
gaseoso o no. Una vez tomando en cuenta lo anterior se traslada la atención a modificar
el ritmo de la respiración tratando de realizarlo de una forma más lenta de lo
normal. Posteriormente se trabaja en la profundidad del acto de respirar asegurándose
de utilizar el estómago, luego el pecho y por último el espacio clavicular, en
este tipo de respiración una inhalación podría durar alrededor de 30 segundos.
La exhalación es un proceso similar pero a la inversa, es decir primero se
libera la parte clavicular, posteriormente la torácica y al final la abdominal.
Así mediante este sencillo ejercicio se logra la percepción del aquí y el ahora
de cada uno de los participantes.
2.
Concientización-propiocepción
de los músculos abdominales transversus abdominis. Este ejercicio se realiza
acostado boca arriba. Una vez realizado lo anterior se sitúan los dedos medios
más arriba de la punta superior de la pelvis. Se inhala y exhala profundamente,
después de la inhalación profunda se comienza a contraer y relajar los músculos
abdominales buscando que sintamos con la yema de los dedos que lo que se
contraiga sean los músculo profundos de esta zona y no los superficiales. Se
contrae y si se siente que son muy superficiales se relaja, volviendo a
contraer, y así muchas veces hasta que se siente que está bastante cerca de una
contracción de los músculos profundos en esa zona, que son los transversus
abdominis. Esto no se consigue nada fácilmente, sino que toma muchos días de
práctica, sobre todo de prueba y error, que es donde más aprendemos. Una buena
pista es que la intención que más nos acerca a la contracción de los
transversus es la de contraer la zona un poco más arriba del ano, más precisamente
entre el ano y los genitales. Este ejercicio se puede realizar por parejas
donde la pareja que “facilita” oprime los dedos medios en la zona que
mencionamos y percibe (puede ayudar que cierre lo ojos) con sus dedos la
contracción, retroalimentando con palabras como: “más profundo”, “¡ahí ahí!”,
“siento superficial”, etcétera.
Después de intentar y encontrar “más o
menos” una contracción que parece buena y cercana a los transversus, soltamos,
relajamos y hacemos dos respiraciones profundas. Después volvemos a hacer todo
el ciclo de prueba y error. Así lo podemos realizar entre 5-10 veces.
3. El cuidado del alma de la enfermedad. Es fundamental reflexionar y permitirnos sentir lo que nuestro ser-cuerpo, nuestro mundo emocional nos dice cuando escuchamos algunos fragmentos del capítulo “el alma de la enfermedad” del libro el cuidado del alma” de Thomas Moore.
Se
finalizó con un círculo de la palabra final en el que cada participante
mencionó como terminaba el taller.


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